Enrique Pérez Díaz

Enrique Pérez Díaz
(La Habana, 1958). Este polifacético creador ha abordado la literatura para niños desde todas las perspectivas. Como ensayista, su obra ha sido publicada en los principales medios impresos de su patria, Colombia, Argentina y México. Conferenciante, ha recorrido Europa y América, en muchas ocasiones también como cuentacuentos. Aunque sus cuentos y poemas para niños transcurren en el mundo de hoy, Enrique siempre apuesta por la imaginación y la fantasía. Posibilitador de imposibles, sus muchos libros describen el poder que las hadas otorgaron a este isleño para convertir la tierra firme en un mundo dúctil de sueños. Es director de la Editorial Gente Nueva. Vive en La Habana. (María García Esperón)

Los que escriben para niños...

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Entrevistas de Enrique Pérez Díaz a autores de LIJ. Columna en Cubarte

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Guardián de ilusiones

Fuente: La Jiribilla

ENRIQUE PÉREZ DÍAZ

Guardián de ilusiones
Lisandra de la Paz • La Habana, Cuba
Fotos de Archivo


Allí, en la Feria Internacional del Libro Infantil de Bolonia, en Italia, se hizo oficial la noticia. Enrique Pérez Díaz, el periodista, el crítico, el investigador, el editor, el director de la Editorial Gente Nueva, el escritor de muchos de los libros de infancias miles, integra la nómina del jurado de la próxima edición del premio que se concede, cada dos años, a un escritor y a un ilustrador como reconocimiento a una contribución duradera a la literatura infantil y juvenil, el Premio Hans Christian Andersen.

Minicuentos de hadas; La gran fiesta de los bichos; El (des) concierto de los gatos; País de unicornios; Monstruosi; Las cartas de Alain; El payaso que no hacía reír; ¿Se jubilan las hadas?; Minino y Micifuz son grandes amigos; Escuelita de los horrores; El fantasma soñador y la princesa; Cuentos a caballo; y Los escritores somos vampiros… de historias, todos títulos de este autor incansable si se trata de hacer feliz a los niños, han sido algunos de los libros que avalan su trayectoria. En algunos casos, han sido textos publicados por editoriales cubanas; en otros, por extranjeras, y traducidos a varios idiomas.

Enrique Pérez Díaz, además, ha merecido premios como La Edad de Oro, Pinos Nuevos, Ismaelillo, Abril, La Rosa Blanca de la sección de Literatura Infantil de la UNEAC y la Mención Especial del Premio Iberoamericano Para Leer el XXI, de la Organización Internacional para el Libro Juvenil (IBBY), de la cual es miembro desde el año 1993. A todos estos reconocimientos se agrega, a partir de ahora, esta nominación —Enrique es el primer cubano a quien otorgan tal comisión.

En la década del 90, comenzó a investigar acerca del Premio Hans Christian Anderseny, desde ese entonces, lo ha seguido muy de cerca. ¿Considera Enrique Pérez Díaz un reconocimiento por ese trabajo —y por su desempeño durante todos estos años dentro de la narrativa infantil— el hecho de convertirse en el primer cubano miembro del jurado del Andersen para su próxima edición?

Lo considero un reconocimiento y una prueba de confianza del ejecutivo internacional del IBBY (Organización Internacional para el Libro Juvenil) y de la presidenta del jurado María Jesús Gil; y tengo que agradecer sin falta a Emilia Gallego, presidenta del Comité Cubano del IBBY, que siempre quiso que yo estuviera en esa organización a la que pertenezco desde 1993, y realmente fue ella quien hizo esta propuesta.

La investigación durante todo este tiempo alrededor del Premio avala, ciertamente, la inclusión en el jurado, pero igual hay muchas personas que conocen muy bien la literatura que se está escribiendo, que se está publicando en diferentes países del mundo, y no hay que ser un especialista en el Andersen para estar en el jurado, no es algo imprescindible. En este caso, coincidió que yo me había dedicado a estudiarlo desde el día en que leí un artículo sobre el Premio de Alga Marina Elizagaray en publicado en Revolución y Cultura. Me llamó mucho la atención, porque vi una serie de autores que, en aquel momento, yo apenas conocía, aunque mencionaba algún que otro que sí había leído. Me fui con verdadero interés y casi obsesión a buscar libros de estos autores en las bibliotecas y, efectivamente, allí estaban, pero nadie sabía que eran premios Andersen. Primero escribí un artículo en El Caimán Barbudo, y luego creé, en el diario Juventud Rebelde, una columna sobre autores contemporáneos, y muchos de los que incluí, por supuesto, eran de la nómina del Hans Christian Andersen. Eso ilustró de alguna manera a muchas personas de mi generación que empezaban a escribir, porque les fue dando, a través de esas obras, una perspectiva de los temas que se podían abordar; sobre todo cuando me referí a María Gripe, a Lygia Bojunga Nunes, a Tormod Haugen, autores que estaban de moda en aquel momento. Luego, han salido otros que se sitúan en diferentes líneas, y también en la línea que yo he dado a llamar “de la problematización” de la literatura para niños. Ese paso me puso en seguida en contacto con numerosos autores. Después, por razones de circunstancias, me eligen presidente de la Sección de Literatura Infantil de la UNEAC; desde donde estuve muy al tanto de todo lo que ocurría en la Isla, y a partir de ese entonces he estado leyendo muchos libros de los colegas que van surgiendo, y que he visto nacer en clases que he impartido…, sin embargo, nunca abandoné el Premio, siempre me mantuve actualizado.

Imagen: La Jiribilla
Con Lygia Bojunga Nunes en Cartagena (2000)


Existen autores ganadores del Andersen más contemporáneos que no conozco del todo porque tienen una obra poco traducida, pero sí me he dado a la tarea de buscarlos, de estudiarlos, de recopilar entrevistas, escritos de ellos mismos, discursos de aceptación de cuando recibieron el Premio, mensajes por el Día Internacional del Libro Infantil... En el año 2010, la Editorial Gente Nueva confeccionó una antología que se llamaAntología de los Premios Andersen, un panorama de todos ellos, y que además se concibió especialmente para su difusión en bibliotecas escolares. Y bueno, yo también había escrito, por otra parte, una historia de los Premios Andersen hasta ese momento, que ahora estoy rescribiendo, y ya una universidad está interesada en publicármela.

Realmente, el trabajo de jurado es muy gratificante, aunque tendré que leer bastante, y en otros idiomas —lo que es un reto—. Son 60 autores entre escritores e ilustradores de 34 países. Pero es un jurado más, que va a hacer lo mismo que hacen tantos otros en los que estoy al año, desde un Premio provincial, un Eliseo Diego, un La Edad de Oro, un Ismaelillo, el Casa… Un jurado más, aunque de otra envergadura. Sí creo que eso me va a acercar de alguna manera al Premio, a todo lo último que se ha publicado, para seguir estas investigaciones. Me he comunicado con autores que lo han recibido y es una experiencia muy bonita; son personas absolutamente sencillas, desinteresadas. Algunos han publicado en Cuba, como es el caso de Lygia Bojunga Nunes y Ana María Machado, las dos brasileñas, y el noruego Tormod Haugen, que por desgracia murió. Tengo asimismo contacto con varios de los nominados este año, incluso con el venezolano Fanuel Hanan Díaz, otro jurado. La obra que más conozco es la de la italiana Bianca Pitzorno que ha publicado bastante en Gente Nueva, y se ha traducido al castellano en muchos países, y la de la argentina María Cristina Ramos, porque es fácil conocer lo que se publica en el continente, sobre todo por los congresos de lectura que se hacen en Cuba.

Con James Krüss en Canarias


En la pasada edición, el Premio Andersen le fue otorgado por vez primera a una autora de habla hispana —latinoamericana además—, la argentina María Teresa Andruetto. ¿Qué importancia le concede a este acontecimiento, conociendo la tradición europea de la literatura infantil y de este Premio que se otorga desde el otro lado del mundo?

Tiene tremenda significación. María Teresa es una autora muy destacada y reconocida. En Argentina es muy difícil que uno tenga esas dos categorías juntas: destacado y reconocido, porque todos son buenos; es lo mismo que en Brasil o en Colombia, donde hay muchos autores interesantes. Ella, casualmente, estaba en Cuba cuando la postularon; y visitó un Congreso de Lectura. Es, además, una autora de nuestro catálogo; la Editorial publicó el Caballo de Chuang Tzu, que se está reimprimiendo, y ahora estamos por publicar otro libro: Benjamino, muy original, y que quedó muy bien ilustrado.

El IBBY, como política, ha ido ampliando sus fronteras para abrirse al mundo y para ir buscando que se represente, de verdad, lo que está ocurriendo en este género en todo el orbe, tanto en lo gráfico como en lo escritural. Cuando estudiamos la historia del Premio, nos damos cuenta que era un galardón muy europeo; pero lógico, la mayor parte de la tradición de la literatura para niños es europea, es anglosajona, es germana —y una rusa, que por razones obvias, de traducción, se ha quedado en otros sitios—. A esta tradición se le han ido sumando la presencia de latinoamericanos, de personas de la India, de África, de Asia… Hay, además, un miembro del jurado griego, una italiana, uno de Teherán, dos latinoamericanos…

¿Cree que se repita lo que sucedió en la edición 2012 y gane el Premio un autor latinoamericano?

Posibilidades tienen todos, incluso hay carreras literarias en Cuba que avalarían en algún momento recibir el Premio. La organización tiene, sin embargo, una política. Como es autofinanciada, son las secciones nacionales de cada país las que envían a sus candidatos; esto tiene un coste. Esta situación puede poner en desventaja a países menos favorecidos económicamente, aunque tengan políticas de difusión de la lectura... Históricamente han existido las barreras lógicas por las distancias geográficas, idiomáticas, de toda índole; incluso los japoneses que han apuntado tanto al Premio, han tenido solo un escritor ganador: el poeta Michio Mado y solo dos ilustradores: Suekichi Akaba y Mitsumasa Anno. Pero por la calidad de la obra, por el reconocimiento, incluso dentro del ámbito latinoamericano, hay numerosos autores del continente que pueden ser dignos candidatos, incluyendo los cubanos —aunque nunca antes se haya nominado uno, imagino por estas razones.

Con Katherine Paterson, La Habana, 2001


Existen otros dos premios Hans Christian Andersen, considerados alternativos. ¿En qué se diferencia este de los otros?

Este tiene el mérito de nominar autores e ilustradores de todas las partes del mundo, y no tiene un sentido comercial. Busca autores que con su obra hayan aportado a los principios de la organización, para fomentar el entendimiento, la valoración y el reconocimiento de la diferencia como algo existente, como algo que debe existir igual; el IBBY tiene ideales de paz. No se premia el libro más vendido ni el autor más publicado, sino el que refleje mejor los valores que promulga la organización.

¿Qué misión siente Enrique que le espera cumplir como jurado de este Premio?

En todos los concursos, cuando compito o valoro, siempre digo: “Que gane el mejor”, y en este caso tiene que ser el que refleje en su obra los ideales del IBBY. Este jurado está formado por diez personas, y habrá criterios muy distintos. Se supone que nos reunamos el año que viene en la Biblioteca de la Juventud, en Múnich, Alemania, y allí se entregará el Premio; por supuesto, antes podemos tener algún que otro intercambio, y los jurados defenderán, según su ética y credo literario, lo que entiendan que pueda ser el Premio en esta o aquella modalidad.

El Premio Andersen: una pasión de mi vida, en CUBARTE

El Premio Andersen: una pasión de mi vida
Por: Susana Méndez Muñoz
Fecha: 2013-04-25
Fuente: CUBARTE

Por primera vez un intelectual cubano integra la nómina del jurado del Premio Hans Christian Andersen, equivalente en la literatura infantil al Premio Nobel, y le ha correspondido ese honor al periodista y escritor Enrique Pérez Díaz, director además de laEditorial Gente Nueva.

Pérez Díaz, que fungirá como jurado en la edición del año 2014, comenzó a indagar sobre el Premio Hans Christian Andersen en la década de los 90s, y en 1998 por este proyecto de estudio le fue conferida una Beca en la Internationale Jugendbibliothek de Munich, en Alemania.

Desde estos momentos nunca ha dejado de estudiar, investigar y promover este prestigioso premio, la obra de sus escritores laureados y la buena literatura infantil en general.

El escritor tiene publicados más de treinta libros de literatura infanto-juvenil y sus artículos y ensayos sobre este género han aparecido en innumerables publicaciones nacionales y foráneas. Ha recibido múltiples premios y reconocimientos por sus obras.

Pérez Díaz accedió a conversar con Cubarte sobre este tema, que es parte importante de su vida.

En la década del 90 usted escribió un artículo en El Caimán Barbudo que se llamaba ¿Qué pasa con los Premios Andersen en Cuba? ¿Considera que es este el punto de partida del proceso que lo ha llevado hoy a integrar el jurado de este premio?

Sí, yo había leído un trabajo en la revista Revolución y Cultura, de Alga Marina Elizagaray, donde ella hablaba del premio, y ahí me enteré de que existía y de que existían todos esos autores. A mí me pareció imperdonable, al ser yo un lector empedernido desde niño de la literatura infantil, no saber que eso existía y que no se había divulgado en Cuba.

Como soy Aries, en aquel momento me dio la furia por investigar de los Premios Andersen, y coincide que conozco a Alga Marina y me abre las puertas de su muy bien dotada biblioteca, porque ella era en ese entonces la presidenta de la Organización Internacional para el Libro Juvenil (IBBY) y le llegaban libros de muchas partes, conocía a varios premiados en el certamen, inclusive a Maria Gripe, con la cual, gracias a ella, sostuve una amistad epistolar, aunque nunca tuve la suerte de conocerla en persona.

Paradójicamente, de pronto me eligen presidente de la sección de literatura infantil de la Asociación de Escritores de la UNEAC. Ya yo venía estudiando este género, había publicado unos artículos muy críticos, en Juventud Rebelde acerca de lo que estaba leyendo en esos momentos sobre el Andersen, sobre los ganadores hasta ese año, entre otros asuntos.

Cada vez que viajaba al exterior trataba de buscar los libros de estos autores y en el 98 llego a la beca de la Biblioteca Internacional de la Juventud en Alemania; allí uno presentaba un proyecto y si te lo aprobaban, te daban una beca de tres meses para desarrollarlo. En ese tiempo yo leí como un enajenado: de día en inglés todas las enciclopedias y en las noches me llevaba para la casa obras de ficción.

Ahí senté las bases de la antología, que fue publicada en el 2008 por esta editorial, y de la historia del Premio Andersen, que se perdió, y que ahora la estoy reescribiendo, lo cual no me cuesta trabajo porque tengo mucha bibliografía, solo tengo que digitalizar.

Cuando comienzo como presidente de la sección de la UNEAC, en el 93, entro también en el Comité Cubano del IBBY; luego, en el 94, Emilia Gallegos pasa a ser la presidenta del IBBY y a mí me eligen vicepresidente, después fui también secretario ejecutivo, y ahora atiendo las Relaciones Internacionales.

A través de los congresos del IBBY he conocido a muchos de los premiados con el Andersen, que ciertamente se ha convertido en una pasión de mi vida.

¿Cómo es el proceso de selección de los jurados del Andersen?

Las secciones nacionales del IBBY nominan para el jurado, igual que lo hacen con los escritores e ilustradores, y entonces uno tiene que presentar una hoja de vida y argumentar por qué considera que puede ser miembro de este jurado. Esto es muy curioso, yo no sabía qué poner realmente y opté por narrar en dos cuartillas cómo yo había aprendido a través de mi madre quién era Andersen y también expliqué esta historia que te hice de mi descubrimiento del premio, del artículo del Caimán…, y además de todas mis anécdotas personales asociadas al tema y a mi investigación.

¿Cuáles son esas anécdotas?

Por ejemplo, cuando Astrid Lindgren escribió un mensaje para Revolución y Cultura dedicado a los niños cubanos; cuando María Gripe me cedió un cuento que se llama El corazón que nadie quería, para mi primera antología Cuentos sin edad; cuando conocí en un congreso en Cartagena de Indias, en el 2000, a Ana María Machado, a Lygia Bojunga Nunes, a Mitsumasa Anno y a Anthony Brown, destacado autor inglés, y a otros notables escritores que también conocí en el congreso de Basilea.

Les conté también de mi relación con María Teresa Andruetto, y con otros autores premiados con el Andersen que son grandes amigos de Cuba y míos.


Enrique Pérez Díaz. Foto: Susana Méndez / Cubarte

¿Estas relaciones suyas han propiciado la publicación por parte de la editorial que dirige de las obras de algunos de estos escritores?

En cierta medida sí; por ejemplo, a María Teresa Andruetto, que obtuvo el premio en el 2012, y a Bianca Pitzorno, que estuvo nominada en esa edición y lo vuelve a estar este año, las hemos publicado; Lygia Bojunga Nunes nos preparó un libro con toda su obra para poder editarlo aquí en Cuba sin costo alguno, para los niños cubanos, entre otros, todo lo cual te da la medida del rating que va alcanzando Gente Nueva en cuanto a cesión de derechos.

¿Qué cree definiría su aprobación como jurado?

Aunque hay muchas personas interesantes e inteligentes y capacitadas, algunas que leen en cincuenta idiomas, y yo solo en mi lengua, en inglés y en portugués, este cubano, este isleño, ha estado muy vinculado a este certamen, porque lo ha estudiado durante muchos años, pienso que eso quizás haya influido en la decisión del comité ejecutivo del IBBY.

¿Qué piensa de esta designación en lo personal y en lo institucional?

Creo que es un tremendo reconocimiento para el Comité Cubano del IBBY y para nuestro país.

Para mí es una inmensa responsabilidad; no soy el primer latinoamericano, ya han sido jurados escritores de Argentina, Perú y Brasil, y ahora lo integra Fanuel Hanan Díaz, de Venezuela.

De todas maneras la representación de Latinoamérica es minoritaria.

Sí, pero el certamen se ha ido abriendo a la perspectiva de buscar en otras literaturas. Cuando comenzó el IBBY tenía una tendencia muy anglosajona, porque era la literatura más difundida en los años 50 cuando se crea esta organización. En los últimos congresos del IBBY ya ha habido una participación mayor de escritores del Tercer Mundo, de los países menos favorecidos promocionalmente y creo que no es casual que el premio tenga un jurado bastante abierto con personas de Japón, Indonesia, Teherán, Turquía.

Es un jurado muy integrado, me parece que es bastante diferente la composición, hay personas que tienen enfoques desde la academia, hay promotores, libreros, ilustradores, diseñadores free lance, creo que será muy interesante.

Y bueno, cada cual apostará por el autor que más le guste, que más le llegue, como en todos los jurados del mundo.

¿Cuántos autores e ilustradores se están presentando?

Sesenta en total; 31 ilustradores y 29 autores, procedentes de 34 países, lo cual es un buen record pues hay que evaluar muchas obras.

También entre los premiados solo tres son latinoamericanos.

Creo que hay una nómina muy profesional de autores que han marcado de alguna manera el derrotero y la forma de ser que ha tenido la literatura infantil en el mundo desde 1956.

Y sí, ha sido bastante desigual la nómina, solo de Latinoamérica han sido ganadores en 1982 Lygia Bojunga Nunes, y en el 2000 Ana María Machado, ambas de Brasil; y en el 2012 la argentina María Teresa Andruetto, aunque muchos han sido finalistas.

Por supuesto, los resultados dependen de la votación del jurado, del nivel de cercanía que encuentre cada miembro del mismo con las obras. Siempre han sido jurados muy serios y creo que el hecho de que se ha conformado por personas de diversas latitudes y profesiones puede garantizar que se haga un buen trabajo.

¿Existe algún certamen similar al Premio Andersen?

Bueno, existe un premio que ganaron Isabel Allende y Joanne Kathleen Rowling, la autora de Harry Potter, que es un Andersen que confiere Dinamarca y no tiene nada que ver con este que es equivalente, como sabes, al Nobel de Literatura para niños, y además hay un tercero con igual nombre que entrega Italia a autores del país, porque bueno, se utiliza el nombre del Príncipe de los cuentos infantiles, pero son eventos completamente independientes.

¿En qué consiste el Premio Hans Christian Andersen?

Es una medalla de oro con la efigie de Andersen. Hay una anécdota muy simpática de cuando ganó en el 84 el lauro Christine Nöstlinger, una escritora austríaca, que mordió la medalla para ver si era de oro macizo o solo un baño dorado. Esta autora escribe una literatura difícil, es de la generación de los 60s.

En varias ocasiones se ha mostrado partidario de que no se escriban libros para niños, sino libros para personas, que reflejen la realidad, y ha resaltado en este sentido la obra de la Premio Nacional de Literatura Nersys Felipe, pionera en tratar en sus volúmenes temas que antes no se reflejaban en la literatura infantil, temas crudos como la muerte. ¿Tiene que ver esta línea de pensamiento con la tendencia de los jurados del Andersen?

En las últimas décadas esto se ha hecho más evidente; en un inicio, por supuesto, la cuerda estaba en cuentos suaves, de la tradición de las hadas como es la obra de Eleanor Farjeon, que recibe el primer Andersen en el 56; no es el caso de Astrid Lindgren, pues ella abordó temas difíciles, al menos en tres de sus libros.

Ya en los 70 el italiano Gianni Rodari, la sueca María Gripe, la estadounidense Paula Fox y la danesa Cecil Bodker, se van adentrando más en temas difíciles; por ejemplo James Kr?ss, de Alemania y José María Sánchez Silva, de España, que fueron laureados de conjunto en el 68, hacían una literatura más tradicional.

En las últimas décadas se han visto todas las tendencias; una de estas es que ganen muchos autores de álbumes ilustrados, como es el caso del estadounidense Maurice Sendak, laureado como ilustrador en el 70, que tiene ese libro maravilloso que es Donde viven los monstruos y Mitsumasa Anno, que lo fue en el 84, y que son ilustradores que además escriben.

Pero este premio ha vibrado de acuerdo a las tendencias mundiales, por supuesto. En los años de postguerra van surgiendo libros más conflictivos, pero siempre hubo quienes escribieron pura fantasía.

En la actualidad Bianca Pitzorno utiliza una manera fabular, pero a la vez tiene mucha crítica social, al sistema capitalista, a las desigualdades, entre otros temas; muchos autores que he conocido siguen este camino y eso se mantiene.

Ahora, aunque hay una vuelta a la fantasía, después del descubrimiento de Harry Potter en el 98, siguen aflorando en muchos textos los temas difíciles y el Andersen no está exento de estos.

¿Cree usted que desde la posición de jurado del Premio Andersen pueda aportar a una mayor visibilidad de la literatura latinoamericana para niños y jóvenes en ese entorno?

Yo pienso que sí, porque de alguna manera allí conoceré personas de todas partes, pienso llevarme discos con la mayor cantidad de información posible sobre la editorial y su producción más reciente, que comprende la obra de muchos autores latinoamericanos; confío en que, como siempre, las cosas empiecen a bullir, creo que eso es parte de mi sino y de mi intranquilidad congénita.

¿Sabe dónde serán las sesiones de trabajo del jurado?

Creo que serán precisamente en la Biblioteca Internacional de la Juventud, en Munich, allí donde yo hice el proyecto del Andersen; es como un ciclo que empezó allí y ahora continúa.

¿Esta pasión confesada por la literatura infantil se debe a su madre “cuentacuentos”?

Sí, mi madre era “cuentacuentos”, bibliotecaria. Yo no hubiera querido ser escritor nunca en mi vida, me parecía una profesión muy aburrida, pero salí con estas dotes, según dicen los que me han leído; aunque yo tengo más alma de rockero insurgente que de escritor, pero…, en fin.

¿Qué le ha aportado la literatura infantil?

Como vehículo de comunicación, decir las cosas que quiero y de la forma que quiero; la literatura para adultos se mueve en otras convenciones y la infantil te libera de ellas.

Si tú escribes un libro para adultos, como cualquiera de mis libros infantiles, generaría estupor, empezarían a clasificar lo que escribo y en los libros infantiles puede pasar cualquier cosa, es una libertad expresiva muy grande y a la vez, entre líneas, se pueden decir muchas cosas que la literatura para adultos no osa decir todavía.

En la literatura infantil, sobre todo en la cubana y la de muchos países, se han dicho muchas verdades y esto es muy interesante porque esas verdades buscan el crecimiento del lector, sea cual sea su edad, porque a cualquier edad se puede aprender, crecer y llegar a ser una persona mejor en el futuro que son en definitiva las convicciones de IBBY; es decir, fomentar a través de los libros infantiles ideales de tolerancia, paz, solidaridad, cooperación, entendimiento de lo diferente, y mi obra ha ido en ese camino. Creo realmente que esta será una experiencia muy provechosa y le trataré de sacar el mayor beneficio posible para la literatura infantil.


Enrique Pérez Díaz. Foto: Susana Méndez / Cubarte

Reconocimiento a Cuba. Juventud Rebelde



Reconocimiento a Cuba

Nombran a Enrique Pérez Díaz como jurado del Premio Hans Christian Andersen


Aracelys Bedevia
digital@juventudrebelde.cu
11 de Abril del 2013 23:52:28 CDT


El escritor cubano Enrique Pérez Díaz, director de la Editorial Gente Nueva y autor de un importante número de libros destinados a niños, adolescentes y jóvenes, acaba de ser seleccionado por el Comité Ejecutivo de IBBY (International Board on Books for Young People) como uno de los diez miembros del jurado del Premio Hans Christian Andersen 2014.

La noticia la dio a conocer la española María Jesús Gil, presidenta del certamen. La selección se realizó a partir de las nominaciones enviadas por las secciones nacionales pertenecientes a IBBY.

Como un reconocimiento a Cuba y al trabajo que se acomete aquí a favor de los niños, adolescentes y jóvenes, calificó Pérez Díaz su presencia en el jurado de este premio, cuyos ganadores serán anunciados durante la Feria Internacional del Libro de Boloña (Italia), en marzo de 2014.

Considerado el Nobel de la literatura infantil, el Hans Christian Andersen valorará en su actual edición el conjunto de la obra literaria de 29 autores y 31 ilustradores nominados por 34 países, por su importancia, trascendencia y contribución a la literatura infantil.

Pérez Díaz —quien fue periodista de la Redacción cultural de Juventud Rebelde— es el primer cubano en integrar este jurado. «La experiencia será formidable y permitirá ampliar las relaciones de Cuba con esta organización y con escritores de todas las latitudes. La obra de muchos de estos autores no es conocida en nuestro país, excepto la de algunos que ya hemos publicado», expresó.

Más adelante el escritor afirmó: «En algún momento estaremos preparados para tener también a un cubano nominado al Premio, la más alta distinción internacional que, cada dos años, se le entrega a autores e ilustradores de libros para niños».

Por primera vez un escritor cubano jurado del Christian Anderse


Fuente: Cubarte

Por Susana Méndez Muñoz

El periodista y escritor Enrique Pérez Díaz, director además de laEditorial Gente Nueva ha sido aprobado como jurado del prestigioso Premio Hans Christian Andersen, equivalente en la literatura infantil al Premio Nobel, en lo que constituye la primera vez que un intelectual cubano integra tan prestigioso tribunal.

Pérez Díaz comenzó a investigar sobre el Premio Hans Christian Andersen en la década de los 90s, y en 1998 por este proyecto le fue conferida una Beca en la Internationale Jugendbibliothek de Munich, en Alemania.

El escritor es miembro del Comité Cubano de la Organización Internacional para el Libro Juvenil (IBBY), desde el año 1993, y en el mismo ha desempeñado diversas funciones.

Tiene publicados más de treinta libros de literatura infanto-juvenil y sus artículos y ensayos sobre este género han aparecido en innumerables publicaciones nacionales y foráneas. Ha recibido múltiples premios y reconocimientos por sus obras.

El jurado de este certamen se selecciona luego de un proceso de nominación que llevan a cabo las secciones nacionales de IBBY, y luego la instancia mundial de esta organización requiere de los nominados una hoja de vida y el argumento de por qué consideran que pueden ser miembros del jurado.

Es muy probable que la decisión del comité ejecutivo del IBBY al aprobar la candidatura de Enrique Pérez Díaz haya estado signada por la amplia labor investigativa y promocional sobre el Premios Hans Christian Andersen que ha desarrollado durante muchos años, y es un gran reconocimiento a su pasión por la literatura infantil.

Además de Pérez Díaz, representa el continente americano en el jurado del certamen Fanuel Hanan Díaz, de Venezuela y el resto de los miembros provienen de Rusia, Austria, Corea del Sur, Italia, Estados Unidos, Irán, Suecia y Turquía, los que tendrán que evaluar 29 autores y 31 ilustradores nominados por 34 países, con vistas a seleccionar a los ganadores del Premio Hans Christian Andersen 2014 en ambas categorías.

El Premio Hans Christian Andersen se confiere desde el año 1956, de manera bienal y reconoce la importancia, trascendencia y contribución de la obra completa de un autor y un ilustrador dedicada a niños, adolescentes y jóvenes.

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